Para algunas aplicaciones, el PE convencional puede seguir siendo el material más práctico.
Es ligero, maduro, económico y muy procesable. La pregunta es si otro sistema de material puede cumplir el rendimiento requerido y, a la vez, respaldar una estrategia distinta de materia prima o de fin de vida.
Un desarrollador de producto responsable no debería fingir que sustituir el PE es automáticamente fácil o beneficioso.
La alternativa necesita demostrar:
- tasas de fallo aceptables;
- coste gestionable;
- fabricación estable;
- vida útil realista;
- eliminación adecuada;
- menor necesidad de doble bolsa;
- datos ambientales creíbles.
Si no puede hacer esas cosas, el material no está listo para esa aplicación.