Normalmente, una mayor carga de fibra natural dificulta una alta claridad óptica.
Las partículas de fibra dispersan la luz, por lo que la película puede volverse turbia, mate o ligeramente texturizada. Eso no siempre es una desventaja. En embalaje de ropa, un acabado escarchado controlado puede verse más premium que una bolsa de polietileno convencional perfectamente transparente.
La pregunta correcta es si la aplicación realmente necesita transparencia total.
Para inspección de producto o lectura de códigos de barras, una translucidez controlada puede bastar. En embalaje de exhibición, los requisitos de claridad pueden ser mayores. En bolsas de basura o sobres de envío, la opacidad puede ser beneficiosa.
El objetivo óptico debe diseñarse en función de la aplicación, no tratarse como una métrica universal de calidad.