La fibra natural y los polímeros flexibles se comportan de forma muy distinta.
La fibra de bambú tiende a absorber humedad, mientras que muchos sistemas poliméricos son relativamente hidrófobos. Si la fibra no se seca, se dimensiona, se dispersa y se compatibiliza correctamente, puede crear pequeños defectos o interfaces débiles dentro de la película.
Los problemas habituales incluyen:
- espesor irregular;
- rugosidad superficial;
- menor elongación;
- microagujeros;
- mal termosellado;
- comportamiento irregular al desgarro;
- variación de olor o color.
Por eso el valor comercial no es simplemente la fibra de bambú en sí. La verdadera tecnología está en controlar el tamaño de partícula, la humedad, la dispersión, la compatibilidad interfacial y la ventana de procesamiento.