Yo evitaría usar "ecológico" como afirmación aislada.
Es demasiado amplio. Los consumidores pueden interpretarlo como que el producto es mejor en impacto climático, toxicidad, residuos, uso de recursos y rendimiento al final de su vida útil.
Las afirmaciones específicas son más útiles y más defendibles, por ejemplo:
- contiene un X % de fibra de bambú en peso;
- contiene un X % de contenido de origen biológico verificado;
- fabricado con un X % de material reciclado posconsumo;
- certificado como compostable comercialmente;
- embalaje fabricado con cartón reciclable;
- producto ensayado según una norma de rendimiento declarada.
Cuanto más concreta y mensurable sea la afirmación, más fácil será que el cliente entienda qué es realmente diferente.