No necesariamente.
Un mayor porcentaje de fibra puede reducir la cantidad de polímero utilizado, pero también puede reducir la flexibilidad, la resistencia al desgarro o la fuerza de sellado si la formulación no está bien diseñada.
Suele existir un punto óptimo, más que una relación simple de "cuanto más, mejor".
Para una bolsa flexible, yo analizaría:
- porcentaje de fibra de bambú en peso;
- contenido de carbono de origen biológico verificado;
- espesor de la película;
- rendimiento a la tracción y al desgarro;
- fuerza de sellado;
- tasa real de fallos en uso;
- vía adecuada de fin de vida.
Una bolsa con un porcentaje de fibra menor que funciona de forma consistente puede generar menos residuos que una bolsa de alta fibra que se rompe y obliga a usar doble bolsa.