No. La respuesta correcta depende del producto y del sistema logístico.
El papel puede ser una buena opción para bienes rígidos o moderadamente duraderos, pero puede requerir más material, revestimientos adicionales o acolchado interno para productos sensibles a la humedad.
Los sobres de película flexible pueden ser ligeros y eficientes en espacio, especialmente para bienes blandos. Sus principales desafíos son el origen del material y la gestión del fin de vida.
Yo compararía:
- protección del producto;
- peso del embalaje;
- volumen de almacenamiento vacío;
- tasas de daño;
- revestimientos y adhesivos;
- contenido reciclado o renovable;
- infraestructura local de recuperación;
- material total por envío.
Sustituir un sobre ligero por un embalaje más pesado que aumente los daños o el volumen de transporte no es automáticamente una mejora ambiental.